Destruye verlos caminar sin rumbo, desorientados, apoyados contra las paredes, apoyando la cabeza en los bebederos de agua, perdiendo las pocas fuerzas con los que llegaron minuto a minuto. Vomitar y evacuar líquidos de colores extraños, olorosos, con el pelo cada vez más pajoso, las ancas metidas hacia adentro, los ojitos vidriosos,que miran tal vez pidiendo que alguien se apiade.
¿Esto es humano? me pregunto.
¿no sería mejor eutanasiarlos apenas se conoce el diagnóstico, evitándoles todo ese camino tan cruento, que lo único que hace es estirar el momento de morir?
¿No sería más justo para ellos, aunque más duro para nosotros?
Si ya sabemos y lo saben los veterinarios, que el cuadro es irreversible en la mayoría de los casos.
Si lo mismo van a morir, que sea dignamente. Deberíamos evitarles el suplicio de mostrar su muerte segura, cada vez más cerca.
Dolor, cansancio, tristeza en los ojos, esto no es lo que deberíamos ver en un cachorrito.
No es fácil, sin duda responder a esto. Aunque yo lo tengo cada vez más claro, por más que no es fácil, causa dolor e impotencia.
